Cuando todo se seca (Joel 1:1–12)

¿Qué harías si la sequía de afuera revelara también sequedad dentro de ti?

📖 Joel 1:1-12

El Señor le dio el siguiente mensaje a Joel, hijo de Petuel.

Lamento por la plaga de langostas

Oigan esto, líderes del pueblo.
    Escuchen, todos los habitantes de la tierra.
En toda su historia,
    ¿había sucedido antes algo semejante?
Cuéntenlo a sus hijos en los años venideros,
    y que sus hijos lo relaten a sus hijos.
    Transmitan esta historia de generación en generación.
Después de que la oruga devoró las cosechas,
    ¡el pulgón acabó con lo que quedaba!
Luego vino el saltamontes
    y llegó también la langosta.

¡Despiértense, borrachos, y lloren!
    ¡Giman, bebedores de vino!
Todas las uvas están arruinadas
    y se acabó el vino dulce.
Un inmenso ejército de langostas ha invadido mi tierra,
    un ejército terrible, imposible de contar.
Sus dientes son como los del león
    y sus colmillos se parecen a los de la leona.
Destruyó mis vides
    y arruinó mis higueras;
les arrancó la corteza y la destruyó,
    dejando sus ramas blancas y desnudas.

Lloren como una recién casada vestida de luto,
    quien llora la muerte de su esposo.
Pues no hay grano ni vino
    para ofrecer en el templo del Señor.
Por eso los sacerdotes están de luto;
    los ministros del Señor están llorando.
10 Los campos están arruinados,
    la tierra quedó desnuda.
El grano está destruido,
    las uvas se secaron
    y se acabó el aceite de oliva.

11 ¡Laméntense, ustedes, agricultores!
    ¡Giman, ustedes que cultivan vides!
Lloren porque el trigo y la cebada
    —todos los cultivos del campo—están arruinados.
12 Se secaron las vides
    y se marchitaron las higueras.
Los granados, las palmeras y los manzanos
    —todos los árboles frutales—se secaron.
    Y la alegría de la gente se marchitó con ellos.

Textos bíblicos tomados de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente® (NTV). Copyright © 1996, 2006, 2010, 2015 por Tyndale House Foundation. Usado con permiso de Tyndale House Publishers Inc. Todos los derechos reservados.

La plaga de langostas

Palabra del Señor que vino a Joel, hijo de Petuel.

Oigan esto, ancianos,
Y presten oído, habitantes todos de la tierra.
¿Ha acontecido cosa semejante en sus días,
O en los días de sus padres?
Cuéntenselo a los hijos de ustedes,
Y sus hijos a los suyos,
Y sus hijos a la siguiente generación.
¶Lo que dejó la oruga, lo comió la langosta;
Lo que dejó la langosta, lo comió el pulgón;
Y lo que dejó el pulgón, lo comió el saltón.
Despierten, borrachos, y lloren,
Y giman todos los que beben vino,
A causa del vino dulce
Que les quitan de la boca.
Porque una nación ha subido contra mi tierra,
Poderosa e innumerable;
Sus dientes son dientes de león,
Y tiene colmillos de leona.
Ha hecho de mi vid una desolación,
Y astillas de mi higuera.
Del todo las ha descortezado y derribado;
Sus ramas se han vuelto blancas.
Laméntate como virgen ceñida de cilicio
Por el esposo de su juventud.
Han sido cortadas la ofrenda de cereal y la libación
De la casa del Señor.
Están de duelo los sacerdotes,
Los ministros del Señor.
10 El campo está asolado,
La tierra está de duelo,
Porque el grano está arruinado,
El vino nuevo se seca,
Y el aceite virgen se pierde.
11 Avergüéncense, labradores,
Giman, viñadores,
Por el trigo y la cebada,
Porque la cosecha del campo se ha perdido.
12 La vid se seca,
Y se marchita la higuera;
También el granado, la palmera y el manzano,
Todos los árboles del campo se secan.
Ciertamente se seca la alegría
De los hijos de los hombres.

Textos bíblicos tomados de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), Copyright © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.NuevaBiblia.com

Devastación de la tierra por la langosta

Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.

Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres? De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación. Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.

Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca. Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león. Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas.

Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud. Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo. 10 El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite.

11 Confundíos, labradores; gemid, viñeros, por el trigo y la cebada, porque se perdió la mies del campo. 12 La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se extinguió el gozo de los hijos de los hombres.

Textos bíblicos tomados de la Reina-Valera 1960 (RVR1960). Copyright © 1960 por la Sociedad Bíblica Americana. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.

❤️ Estudio Bíblico Guiado

🎯 Objetivo pedagógico

Reconocer la gravedad del juicio de Dios reflejado en la devastación de la tierra, para despertar sensibilidad espiritual y responder con una actitud de búsqueda sincera del Señor.

📂 Introducción reflexiva

¿Has vivido un momento en el que todo lo que esperabas que diera fruto… se secó? Puede ser un proyecto, una relación o incluso tus fuerzas interiores. Al inicio tratamos de ignorarlo o seguimos adelante como si nada, pero tarde o temprano notamos que la sequedad nos alcanza. A veces la vida se siente como un campo arrasado: sin color, sin sabor, sin esperanza. En ese silencio, Dios nos invita a mirar más profundo. ¿Qué harías si la sequía de afuera revelara también sequedad dentro de ti?

💬 Preguntas de conexión personal
  • ¿Qué imagen de sequía o pérdida te resulta más cercana en tu vida (tiempo, energía, relaciones, sueños)?
  • ¿Qué sueles hacer cuando ves que las cosas dejan de dar fruto como esperabas?
  • ¿Cómo reaccionas ante un problema que no puedes controlar ni resolver de inmediato?
🔎 Exploración profunda del texto
  1. 1:1–3 — Escucha y transmite. ¿Qué ordena el profeta sobre contar este mensaje a las siguientes generaciones? ¿Por qué es importante no minimizar lo que Dios permite? ¿Qué historia familiar o personal te ha marcado tanto que la sigues recordando o compartiendo?
  2. 1:4 — La plaga sucesiva. ¿Qué imágenes usa Joel para describir la destrucción de las langostas? ¿Qué enseña esto sobre la seriedad del juicio de Dios? ¿Qué situaciones actuales sientes que te “devoran” poco a poco tus fuerzas o recursos?
  3. 1:5–7 — Despierten, borrachos. ¿A quién llama Joel a despertar y por qué? ¿Qué simboliza la pérdida del vino para el pueblo en aquel tiempo? ¿Qué cosa cotidiana en tu vida, si se interrumpiera, te haría despertar espiritualmente?
  4. 1:8–10 — Lamento como de novia. ¿Qué comparación usa Joel para describir el lamento del pueblo? ¿Qué revela esto sobre la dimensión emocional del juicio? ¿Has vivido un dolor que te llevó a clamar a Dios más que a nadie?
  5. 1:11–12 — Agricultores en duelo. ¿Qué se menciona que está destruido y seco? ¿Qué significado espiritual puede tener la imagen de la tierra sin fruto? ¿Dónde notas sequedad espiritual en tu vida o comunidad hoy?

Reflexión teológica
El mensaje de Joel comienza con una devastación real: la tierra sin fruto, el vino escaso, la alegría apagada. Dios usa una crisis visible para revelar una crisis invisible: el corazón del pueblo se había endurecido. El juicio no es un capricho, es una llamada urgente a despertar. Cuando lo que amamos se seca o lo que disfrutamos se interrumpe, puede ser el megáfono de Dios recordándonos que sin Él la vida pierde su color, su sabor y su fuerza.

👣 Transformación
  1. Haz una pausa en medio de tu rutina y revisa: ¿qué área de tu vida está seca? Escríbela y preséntala a Dios en oración.
  2. Reconoce un “ídolo cotidiano” (algo que usas para anestesiar tu corazón en vez de buscar a Dios) y renuncia a él esta semana.
  3. Comparte con alguien cercano una experiencia de sequedad que viviste, y cómo Dios te enseñó o sigue enseñando a confiar en Él.
🙏 Oración sugerida

Señor, cuando todo se seca alrededor de mí, muéstrame lo que pasa dentro de mi corazón. No quiero vivir dormido ni anestesiado. Despiértame a tu voz, enséñame a reconocerte en medio de la sequía y haz que mi alma vuelva a florecer en ti. Amén.

🛠️ Recursos Extra para Facilitadores

  • Versículo para memorizar: Joel 1:12
  • Referencias cruzadas: Jeremías 2:13; Juan 15:5; Amós 4:9; Hageo 1:9–11; Isaías 55:1–3.
  • Dinámica grupal: “Mapa de sequedad”: cada participante dibuja un árbol y marca en qué parte (raíces, tronco, ramas, fruto) siente sequedad en su vida espiritual. Comparten y oran unos por otros.
  • Aplicación familiar: Conversen sobre momentos en que la familia pasó escasez o dificultad. ¿Cómo lo enfrentaron? ¿Qué aprendieron de Dios en ese tiempo?
  • Advertencia pastoral: Si alguien vive una pérdida fuerte (económica, emocional, espiritual), acompañar con sensibilidad. La sequía en Joel es metáfora del juicio, pero no toda pérdida es castigo: también puede ser espacio de encuentro con la gracia de Dios.

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