Descubre. Reflexiona. Aplica. Crece.
📖 2 Corintios 1:1-11
Saludos de Pablo
1 Yo, Pablo, elegido por la voluntad de Dios para ser un apóstol de Cristo Jesús, escribo esta carta junto con nuestro hermano Timoteo.
Va dirigida a la iglesia de Dios en Corinto y a todo su pueblo santo que está en toda Grecia.
2 Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo les den gracia y paz.
Dios ofrece consuelo a todos
3 Toda la alabanza sea para Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Dios es nuestro Padre misericordioso y la fuente de todo consuelo. 4 Él nos consuela en todas nuestras dificultades para que nosotros podamos consolar a otros. Cuando otros pasen por dificultades, podremos ofrecerles el mismo consuelo que Dios nos ha dado a nosotros. 5 Pues, cuanto más sufrimos por Cristo, tanto más Dios nos colmará de su consuelo por medio de Cristo. 6 Aun cuando estamos abrumados por dificultades, ¡es para el consuelo y la salvación de ustedes! Pues, cuando nosotros somos consolados, ciertamente los consolaremos a ustedes. Entonces podrán soportar con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros. 7 Tenemos la plena confianza de que, al participar ustedes de nuestros sufrimientos, también tendrán parte del consuelo que Dios nos da.
8 Amados hermanos, pensamos que tienen que estar al tanto de las dificultades que hemos atravesado en la provincia de Asia. Fuimos oprimidos y agobiados más allá de nuestra capacidad de aguantar y hasta pensamos que no saldríamos con vida. 9 De hecho, esperábamos morir; pero, como resultado, dejamos de confiar en nosotros mismos y aprendimos a confiar solo en Dios, quien resucita a los muertos. 10 Efectivamente él nos rescató del peligro mortal y volverá a hacerlo de nuevo. Hemos depositado nuestra confianza en Dios, y él seguirá rescatándonos, 11 y ustedes nos están ayudando al orar por nosotros. Entonces mucha gente dará gracias porque Dios contestó bondadosamente tantas oraciones por nuestra seguridad.
Textos bíblicos tomados de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente® (NTV). Copyright © 1996, 2006, 2010, 2015 por Tyndale House Foundation. Usado con permiso de Tyndale House Publishers Inc. Todos los derechos reservados.
Saludo
1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,
A la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya: 2 Gracia y paz a ustedes de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
El Dios de toda consolación
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.
5 Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo. 6 Pero si somos atribulados, es para el consuelo y salvación de ustedes; o si somos consolados, es para consuelo de ustedes, que obra al soportar las mismas aflicciones que nosotros también sufrimos. 7 Y nuestra esperanza respecto de ustedes está firmemente establecida, sabiendo que como son copartícipes de los sufrimientos, así también lo son de la consolación.
8 Porque no queremos que ignoren, hermanos, acerca de nuestra aflicción sufrida en Asia. Porque fuimos abrumados sobremanera, más allá de nuestras fuerzas, de modo que hasta perdimos la esperanza de salir con vida. 9 De hecho, dentro de nosotros mismos ya teníamos la sentencia de muerte, a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos, 10 el cual nos libró de tan gran peligro de muerte y nos librará, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que Él aún nos ha de librar. 11 Ustedes también cooperaron con nosotros con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don que nos ha sido impartido por medio de las oraciones de muchos.
Textos bíblicos tomados de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), Copyright © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.NuevaBiblia.com
Salutación
1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya: 2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
Aflicciones de Pablo
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. 7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.
8 Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. 9 Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; 10 el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; 11 cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos.
Textos bíblicos tomados de la Reina-Valera 1960 (RVR1960). Copyright © 1960 por la Sociedad Bíblica Americana. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.
❤️ Estudio Bíblico Guiado
🎯 Objetivo pedagógico
Reconocer que Dios nos consuela en medio de nuestras aflicciones, para aprender a depender de Él y convertirnos en instrumentos de ánimo y esperanza para quienes sufren.
📂 Introducción reflexiva
¿Te ha pasado que un momento difícil te hizo sentir que no ibas a poder seguir? Quizá una enfermedad, una crisis económica o una pérdida inesperada. En esos instantes, parece que no queda nada más que desesperanza. Pero, curiosamente, cuando alguien se acerca y comparte cómo Dios lo sostuvo en su propia lucha, nuestro corazón recibe fuerzas nuevas. El dolor nunca es fácil, pero tampoco es inútil. A veces, lo que más nos marca no es la ausencia de sufrimiento, sino la manera en que Dios se hace presente en medio de él. Mientras leemos este pasaje, pregúntate: ¿cómo puede tu sufrimiento convertirse en fuente de consuelo para otros?
💬 Preguntas de conexión personal
- ¿Recuerdas alguna ocasión en la que alguien te animó compartiendo su propia experiencia de dolor?
- ¿Cómo reaccionas normalmente cuando enfrentas una situación difícil: con queja, silencio, búsqueda de ayuda, oración?
- ¿Qué significa para ti la idea de que tu dolor pueda servir para fortalecer a otros?
🔎 Exploración profunda del texto
- 1:1–2 — Saludo inicial. ¿Cómo se presenta Pablo y qué resalta de su relación con Dios y con los creyentes en Corinto? ¿Por qué crees que enfatiza “gracia y paz”? ¿Cómo necesitas recibir hoy estas palabras en tu situación?
- 1:3–4 — El Dios de todo consuelo. ¿Qué títulos usa Pablo para hablar de Dios aquí? ¿Qué significa que Dios nos consuela “en todas nuestras tribulaciones”? ¿Cómo podrías describir una ocasión en que Dios te consoló de forma especial?
- 1:4–5 — Consolados para consolar. ¿Qué vínculo establece Pablo entre nuestro sufrimiento y el consuelo que damos a otros? ¿Qué revela esto sobre el propósito del dolor en la vida cristiana? ¿Qué persona cercana podrías animar desde tu experiencia?
- 1:6–7 — Compartiendo juntos sufrimiento y consuelo. ¿Cómo interpreta Pablo sus propios sufrimientos en relación con los creyentes de Corinto? ¿Qué enseña esto sobre la vida comunitaria en la fe? ¿Qué cambia en tu manera de ver la iglesia si la piensas como un lugar de mutuo apoyo en el dolor?
- 1:8–9 — Más allá de nuestras fuerzas. ¿Cómo describe Pablo su experiencia en Asia? ¿Por qué dice que esto sucedió para no confiar en sí mismo sino en Dios? ¿En qué área de tu vida sientes que Dios te está llamando a depender más de Él que de ti mismo?
- 1:10–11 — Esperanza y oración compartida. ¿Qué hace que Pablo tenga esperanza en medio del sufrimiento? ¿Qué lugar ocupa la oración de la iglesia en este proceso? ¿A quién podrías pedir que ore contigo esta semana en una carga específica?
Reflexión teológica
El sufrimiento nunca toma por sorpresa a Dios. Pablo lo llama “Padre de misericordias y Dios de todo consuelo” (v. 3). La palabra “consuelo” no se limita a calma emocional: significa fortaleza, ánimo y presencia de Dios en medio de la tribulación. En Cristo, nuestro dolor se transforma en ministerio, porque así como Él nos sostiene, podemos sostener a otros. El sufrimiento no es un fin en sí mismo, sino un canal para depender más de Dios y experimentar la esperanza de la resurrección. La oración mutua se convierte en un medio poderoso de consuelo y fortaleza compartida.
👣 Transformación
- Comparte con alguien una experiencia de dolor en la que Dios te haya sostenido. Hazlo con humildad, para animar a esa persona en su propio proceso.
- Ora esta semana por alguien que atraviesa una aflicción. Mándale un mensaje breve de ánimo recordándole que no está solo.
- Haz una pausa hoy para entregar a Dios una carga que has tratado de llevar solo. Reconoce que tu fuerza no alcanza y confía en Su poder.
🙏 Oración sugerida
Padre de misericordias, gracias porque en mis pruebas no me dejas solo. Aun cuando me siento sin fuerzas, tú me sostienes con tu amor. Enséñame a confiar más en ti que en mí mismo, y usa mi vida para llevar consuelo a quienes lo necesitan. Amén.
🛠️ Recursos Extra para Facilitadores
- Versículo para memorizar: 2 Corintios 1:4
- Referencias cruzadas: Isaías 49:13; Mateo 5:4; Romanos 8:18; Filipenses 4:6–7; 1 Tesalonicenses 5:11.
- Dinámica grupal: “Mapa de consuelo”: cada participante escribe en un papel una prueba pasada y cómo Dios lo consoló. Luego comparten (si desean) para animarse mutuamente.
- Aplicación familiar: Conversen sobre cómo su familia ha enfrentado momentos difíciles. Hagan juntos una lista de maneras en que Dios estuvo presente y den gracias en oración.
- Advertencia pastoral: Al hablar de sufrimiento, algunos pueden recordar traumas o pérdidas profundas. Escucha con empatía, sin minimizar ni dar respuestas rápidas. Acompaña con oración y, si es necesario, anima a buscar apoyo pastoral o profesional.
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