Descubre. Reflexiona. Aplica. Crece.
📖 Juan 1:19-34
El testimonio de Juan el Bautista
19 Este fue el testimonio que dio Juan cuando los líderes judíos enviaron sacerdotes y ayudantes del templo desde Jerusalén para preguntarle:
—¿Quién eres?
20 Él dijo con toda franqueza:
—Yo no soy el Mesías.
21 —Bien. Entonces, ¿quién eres?—preguntaron—. ¿Eres Elías?
—No—contestó.
—¿Eres el Profeta que estamos esperando?
—No.
22 —Entonces, ¿quién eres? Necesitamos alguna respuesta para los que nos enviaron. ¿Qué puedes decirnos de ti mismo?
23 Juan contestó con las palabras del profeta Isaías:
«Soy una voz que clama en el desierto:
“¡Abran camino para la llegada del Señor!”».24 Entonces los fariseos que habían sido enviados 25 le preguntaron:
—Si no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta, ¿con qué derecho bautizas?
26 Juan les dijo:
—Yo bautizo con agua, pero aquí mismo, en medio de la multitud, hay alguien a quien ustedes no reconocen. 27 Aunque su servicio viene después del mío, yo ni siquiera soy digno de ser su esclavo, ni de desatar las correas de sus sandalias.
28 Ese encuentro ocurrió en Betania, una región situada al oriente del río Jordán, donde Juan estaba bautizando.
Jesús, el Cordero de Dios
29 Al día siguiente, Juan vio que Jesús se le acercaba y dijo: «¡Miren! ¡El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! 30 A él me refería cuando yo decía: “Después de mí, vendrá un hombre que es superior a mí porque existe desde mucho antes que yo”. 31 No lo reconocí como el Mesías, aunque estuve bautizando con agua para que él fuera revelado a Israel».
32 Entonces Juan dio testimonio: «Vi al Espíritu Santo descender del cielo como una paloma y reposar sobre él. 33 Yo no sabía que era el Mesías, pero cuando Dios me envió a bautizar con agua, me dijo: “Aquel, sobre quien veas que el Espíritu desciende y reposa, es el que bautizará con el Espíritu Santo”. 34 Vi que eso sucedió con Jesús, por eso doy testimonio de que él es el Elegido de Dios.
Textos bíblicos tomados de la Santa Biblia, Nueva Traducción Viviente® (NTV). Copyright © 1996, 2006, 2010, 2015 por Tyndale House Foundation. Usado con permiso de Tyndale House Publishers Inc. Todos los derechos reservados.
Testimonio de Juan el Bautista
19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas de Jerusalén a preguntarle: «¿Quién eres tú?». 20 Y él confesó y no negó, pero confesó: «Yo no soy el Cristo». 21 «¿Entonces, qué?», le preguntaron, «¿Eres Elías?». Y él dijo*: «No lo soy». «¿Eres el Profeta?». «No», respondió Juan. 22 Entonces le preguntaron: «¿Quién eres? Ya que tenemos que dar respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?». 23 Juan les respondió: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: “Enderecen el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».
24 Los que habían sido enviados eran de los fariseos, 25 y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?».
26 Juan les respondió: «Yo bautizo en agua, pero entre ustedes está Uno a quien ustedes no conocen. 27 Él es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de la sandalia».
28 Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
El Cordero de Dios
29 Al día siguiente Juan vio a Jesús que venía hacia él, y dijo: «Ahí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 30 Este es Aquel de quien yo dije: “Después de mí viene un Hombre que es antes de mí porque era primero que yo”. 31 Yo no lo conocía, pero para que Él fuera manifestado a Israel, por esto yo vine bautizando en agua».
32 Juan también dio testimonio, diciendo: «He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y se posó sobre Él. 33 Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: “Aquel sobre quien veas al Espíritu descender y posarse sobre Él, Este es el que bautiza en el Espíritu Santo”. 34 Y yo lo he visto y he dado testimonio de que Este es el Hijo de Dios».
Textos bíblicos tomados de la Nueva Biblia de las Américas (NBLA), Copyright © 2005 por The Lockman Foundation. Usadas con permiso. www.NuevaBiblia.com
Testimonio de Juan el Bautista
19 Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres? 20 Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo. 21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No. 22 Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo? 23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
24 Y los que habían sido enviados eran de los fariseos. 25 Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta? 26 Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis. 27 Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado. 28 Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
El Cordero de Dios
29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo. 31 Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua. 32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. 33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo. 34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.
Textos bíblicos tomados de la Reina-Valera 1960 (RVR1960). Copyright © 1960 por la Sociedad Bíblica Americana. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.
❤️ Estudio Bíblico Guiado
🎯 Objetivo pedagógico
Reconocer en Jesús al Cordero de Dios y al Hijo de Dios, para aprender a responder como Juan el Bautista: señalarlo, dar testimonio y vivir confiados en su obra redentora.
📂 Introducción reflexiva
A veces nos cuesta reconocer nuestro verdadero lugar. Queremos ser protagonistas, pero la vida nos recuerda que no siempre somos el centro. Juan el Bautista entendió algo clave: él no era la luz, ni el Mesías, ni el Salvador. Su misión era preparar el camino y señalar al que venía detrás de él. Y cuando Jesús apareció, no dudó en presentarlo con palabras que todavía hoy nos llenan de esperanza: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. La pregunta es: ¿cómo puedes también tú señalar a Jesús con nuestra vida?
💬 Preguntas de conexión personal
- ¿En qué situaciones sientes la presión de “ser el protagonista”, aunque en realidad no te corresponde?
- ¿Hay alguna culpa, error o peso que aún intentas manejar solo/a?
- ¿Cómo reaccionas cuando tienes la oportunidad de señalar a Jesús en tu entorno?
🔎 Exploración profunda del texto
- 1:19–23 — Identidad de Juan. ¿Qué preguntan los líderes religiosos a Juan? ¿Cómo responde él sobre sí mismo? ¿Qué nos enseña su humildad para cuando sentimos la presión de demostrar quiénes somos?
- 1:24–28 — Preparando el camino. ¿Qué cuestionan los fariseos sobre su bautismo? ¿Qué diferencia marca Juan entre él y el que viene después? ¿Cómo cambia nuestra vida al recordar que no somos el centro, sino servidores de Cristo?
- 1:29 — El Cordero de Dios. ¿Qué título le da Juan a Jesús? ¿Qué conexión hay con el sacrificio pascual (Éxodo 12) y con Isaías 53? ¿Cómo impacta tu fe diaria saber que Jesús cargó con tu pecado?
- 1:30–31 — Superioridad de Jesús. ¿Qué dice Juan sobre la grandeza de Jesús en comparación con él? ¿Por qué declara que no lo conocía? ¿Qué significa para ti reconocer la autoridad y supremacía de Cristo sobre tu vida?
- 1:32–33 — El Espíritu descendiendo. ¿Qué señal recibió Juan para identificar al Mesías? ¿Qué significa que Jesús bautiza con el Espíritu Santo? ¿Cómo experimentas hoy la obra del Espíritu en tu vida?
- 1:34 — El Hijo de Dios. ¿Qué testimonio final da Juan sobre Jesús? ¿Por qué es importante confesar a Jesús como el Hijo de Dios? ¿De qué maneras podrías dar ese mismo testimonio en tus palabras y acciones esta semana?
Reflexión teológica
Juan el Bautista no buscó protagonismo, sino que cumplió su papel: señalar a Jesús. Su declaración “He aquí el Cordero de Dios” conecta todo el plan de Dios desde el Éxodo hasta el sacrificio en la cruz. Jesús no vino solo como maestro, sino como sacrificio perfecto que quita el pecado. Además, Él es quien bautiza con el Espíritu Santo, inaugurando una nueva vida en los que creen. Este pasaje nos recuerda que la misión del discípulo no es brillar por sí mismo, sino reflejar la luz de Cristo y proclamarlo como el Salvador.
👣 Transformación
- Haz una oración honesta, confesando tus pecados a Jesús. Pide con fe que Él lo quite y cree en su poder para hacerlo.
- Cuando surjan sentimientos de culpa o acusación esta semana, repite: “Jesús, tú eres el Cordero que quitó mi pecado. Yo confío en tu perdón”.
- Busca una manera concreta de “señalar a Jesús”: comparte un versículo, una palabra de fe o un gesto que apunte a Él y no a ti.
🙏 Oración sugerida
Padre, gracias por enviar a Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Ayúdame a vivir como Juan: con humildad, dando testimonio y señalando a Cristo. Que mi vida no busque protagonismo, sino reflejar tu gloria. Amén.
🛠️ Recursos Extra para Facilitadores
- Versículo para memorizar: Juan 1:29
- Referencias cruzadas: Éxodo 12:3–14; Isaías 53:7; Mateo 3:11–17; Hechos 8:32–35; 1 Pedro 1:18–19
- Dinámica grupal: Den a cada persona un papel en blanco para escribir algo que les pesa como “pecado o carga”. Luego lean juntos Juan 1:29 y destruyan los papeles como símbolo de que Jesús quita el pecado.
- Aplicación familiar: Conversen sobre qué significa que Jesús es el Cordero de Dios. Si tienen niños, pueden usar la imagen de un cordero en un dibujo o peluche y hablar de cómo Jesús nos trae perdón y vida.
- Advertencia pastoral: Al hablar de pecado, evita tonos de condena o culpa excesiva. El énfasis del texto está en la gracia: Jesús vino para quitar la carga, no para aumentar la vergüenza.
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