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Mi gracia te basta (2 Corintios 12:1–10)
¿Qué pasaría si en vez de pedir siempre fuerza, aprendieras a gloriarte en tu debilidad?
¿Qué pasaría si en vez de pedir siempre fuerza, aprendieras a gloriarte en tu debilidad?
¿Qué revela más de Cristo: tus logros o la manera en que enfrentas tus debilidades?
¿Qué dice tu manera de vivir sobre a quién sirves y en quién confías?
¿Qué revela tu fragilidad sobre el poder de Dios en tu vida?
¿Cómo puede tu sufrimiento convertirse en fuente de consuelo para otros?
¿Cómo puedes mantenerte firme y fiel en tu caminar con Cristo, confiando en su gracia y en su fidelidad?
¿Qué cambiaría en tu manera de vivir la fe si recordaras cada día que no caminas solo, sino bajo el cuidado de Dios y en comunidad con otros?
¿Cómo cambiaría tu manera de enfrentar la dificultad si la vieras como una oportunidad para glorificar a Dios?
¿Qué diferencia hace en tu vida saber que el sufrimiento por Cristo nunca es en vano?
¿Cómo cambia tu manera de vivir cuando tu esperanza no depende de las circunstancias, sino de lo que Dios ya aseguró en Cristo?
¿Qué pasaría si tus palabras fueran siempre un reflejo de paciencia y misericordia, en lugar de juicio y queja?
¿Cómo verías tu situación difícil si fuera parte del plan de Dios para hacerte más fuerte y más firme en la fe?